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lunes, 19 de enero de 2009

Solagüen Reserva

Bodegas y Viñedos Labastida auna el espíritu tradicional de elaboración del vino con las más novedosas tecnologías para elaborar los mejores vinos.

Son las personas de Labastida las que, unidas a una tierra privilegiada, dan a nuestros vinos personalidad propia. Por eso, descorchar una botella de Solagüen es dar el primer paso para entender a la gente que vive alrededor del vino y compartir su cultura.

Desde hace casi medio siglo en Solagüen hemos orientado todo nuestro saber y experiencia a elaborar vinos en los que el resultado se deja notar desde el descorche hasta la degustación. La tradición continúa unida al progreso. La bodega familiar situada en la parte alta de Labastida posee un entramado de cuevas del siglo XV donde antaño se elaboraban los caldos. Solagüen ha logrado mantener, pese al paso del tiempo, las señas de identidad de sus vinos, respetando las más arraigadas tradiciones vinícolas de Rioja apostando por los más modernos métodos de producción.

Solagüen Reserva.- Vino elaborado con Tempranillo 100%. Su envejecimiento es de 30 meses en barrica de roble americano y 12 meses más en botella. Coloración rojo cereza, limpio en nariz con aromas especiados que recuerdan a tabaco; en boca es amplio, con gran fuerza y taninos bien integrados.

* Hasta ahora se podía degustar el "Reserva 2.001" Añada calificada como excelente. La última fase de maduración se vio favorecida por clima seco y soleado, obteniéndose racimos de buena graduación, grano pequeño y alta concentración de color. Las viñas seleccionadas para el Solagüen Reserva (situadas a 590 metros de altitud) se cosecharon en la segunda semana de octubre.
Cata en Boca: Plenitud de sabor en ataque con base de bayas silvestres maduras como principal sensación sápida,
a modo de mezcla de confitura, golosina y endrinas maceradas. Ligero tacto aterciopelado, con final licoroso.

Pero el Reserva 2001, ya es Historia.... Viva el Reserva 2002 !
El pasado 10 de Enero pudimos degustar el nuevo Reserva sacado al mercado.

El marco fue incomparable: "Braseria El Racó" de La Garriga

Que os podría contar...? El ambiente excepcional! Nada más llegar ya sonaba una delicada música: el "Time to say Goodbye" de Sarah Brightman, la llar de foc... en su punto! claro, todo muy bien gestionado por Jordi. Je, je, es un artista!

Las mesas..., todas bien puestas, correctamente distribuidas y bien alineadas a lo largo y ancho del comedor. Sobre ellas una mantelería fina, adamascada, de algodon vaya, como tiene que ser! en la que se distribuye la vajilla, la cubertería y sobre todo las copas de vino!! Aquí ya se empieza a ver la mano de Marc. Je, je, este ya es un mago!

"Per arronodir la festa", entra en juego... la mano de Carmina!! Recomendable: Todo! pero a mí me encantan els peus de porc amb suc y el conill a la caçola ...Ummm, para chuparse los dedos ! Ah, y no olvidemos la sepia amb mandonguilles, quin suquet!

Si teneis oportunidad probar los huevos con patatas (nada que envidiar a los de Casa Lucio de Madrid), éstos van con trufa. Ah, y como la mastresa no ha perdido sus reminiscencias gallegas, el pulpo: exquisito!

Bueno, y por último no quisiera olvidarme de Gemma, que aunque ahora está bien distraida con Pol, nos suele hace unos postres de ensueño; el tortel de nata, su exquisito gelat de yoghourt, y cuando quiere nos sorprender, nos hace sus carquinyolis caseros que son de ensueño!

Bueno, pero si yo quería hablaros del Vino! del Solagüen Reserva 2002.


Vamos allá:
Aunque no soy "catador", daré mi opinión sobre éste vino:


Tiene un color (creo que le llaman) Rubi granate.

Aroma de buena intensidad.

En boca es de cuerpo medio, con acidez viva que le da frescor y un final correcto.



jueves, 8 de enero de 2009

La Copa, sublime vehículo del Vino


La Copa, al igual que el Vino, ha ido evolucionando y desarrollándose a lo largo de siglos, del barro cocido pasó al metal, bronce y oro entre otros, y al vidrio, hasta llegar ya al siglo XVII, al cristal, sublime invento que se produce al añadir a la pasta vítrea óxido de plomo.

Su transparencia, brillo, belleza y fragilidad le convirtieron en poco tiempo en rey absoluto de las mesas y así ha seguido siendo hasta nuestros días.

La copa se convierte en el instrumento imprescindible para comunicar el mensaje del Vino. Las hay de lujo y más normales, para profesionales y para aficionados, con plomo o sin plomo, sopladas artesanalmente o de manufactura mecánica, las que oxigenan el Vino y las que se descubren defectos o virtudes, para casa o para el restaurante...

El dilema ya no sólo es qué Vino selecciono o sirvo, si no en qué copa lo sirvo.

Lo cierto es que no hay un modelo de copa ideal genérica, aunque sí una serie de reglas que cualquier copa para degustar -que no ya catar- un vino, debería cumplir.

Una buena copa debe destacar las bondades del vino más que sus defectos. Debe ser de cristal fino, transparante e incoloro para que realce el brillo y el color, con una forma adecuada para expresar la armonía aromática y gustativa del vino. La boca, más bien cerrada -para concentrar los aromas- debe ser, sin embargo, suficientemente amplia para poder oler y beber sin que resulte forzado y los bordes -pulimentados o redondos- serán finos. Tiene que ser amplia, con buena capacidad para que al llenarla en un tercio o un cuarto el vino pueda respirar y mostrarse en toda su plenitud. Las de tintos, grandes; las de blancos, medianas. El tamaño de la copa es importante porque influye sobre la calidad e intensidad de los aromas.
Nadie duda ya sobre quien es el acompañante ideal de un buen Vino: La copa de calidad y diseño perfectos en la que se sirve y se degusta. Y es que la copa no es sólo el receptáculoúltimo del Vino, sino un importante instrumento para comunicarlo a los sentidos. El inconfundible toque de un cristal finísimo sobre los labios es una sensación sensorial única que anticipa el placer de saborear un buen vivo.